Gracias al microclima del entorno y el especial cuidado a la hora de cultivar en los campos destinados a la producción de árboles de Navidad, salen unos abetos de calidad extra.
Con el cultivo de estos árboles no sólo contribuimos a la reducción del CO₂. También garantizamos la buena salud del terreno, manteniendo los campos limpios ayudamos a evitar incendios forestales y erosiones del terreno, ayudando a dinamizar la economía local, destinando todos nuestros recursos al territorio.
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